074. Plaza Fray Bartolomé de las Casas.

 Se encuentra en el mismo cruce de calles, justo frente al Museo de la Familia Dominicana.

 

Es una pequeña plaza muy agradable, sombreada por frondosos árboles, con bancos de hormigón, buganvillas en flor y un monumento realmente expresivo. Está rodeada por una alta verja metálica y permanece cerrada la mayor parte del tiempo. Normalmente se abre los fines de semana, cuando aquí se celebran ferias y exposiciones de artesanía tradicional dominicana.

Monumento a Bartolomé de las Casas, Santo Domingo, Zona Colonial
No es precisamente el monumento más fácil de fotografiar…

El monumento fue instalado en la década de 1970 (las distintas fuentes indican fechas diferentes). Está dedicado al fraile Bartolomé de las Casas. La escultura, de bronce y unos cinco metros de altura, se levanta sobre un pedestal de piedra y está realizada en un estilo muy expresivo. Su autor fue el célebre escultor, arquitecto y pintor modernista español Joaquín Vaquero Turcios.

 

INFORMACIÓN: Bartolomé de las Casas (c. 1484-1566). Sacerdote, cronista e historiador español. Pasó a la historia como el «Protector de los Indios». Llegó a la isla La Española en 1502. En un principio fue propietario de tierras y de indígenas esclavizados. Ocho años después de su llegada fue ordenado sacerdote… En Santo Domingo escuchó el célebre sermón de Fray Antonio de Montesinos, la primera denuncia pública contra la crueldad con la que las autoridades españolas trataban a los pueblos indígenas. Aquellas palabras cambiaron por completo su vida. Desde entonces dedicó el resto de sus días a defender sus derechos. En su intento de salvar a la población indígena del exterminio, llegó incluso a proponer la importación de esclavos africanos a las colonias, una idea de la que más tarde se arrepintió profundamente y pidió perdón. Bartolomé de las Casas fue autor de algunas de las obras más importantes sobre la historia y la etnografía de América. En sus últimos libros describió, como testigo directo, la brutalidad de los conquistadores españoles.

 

Pero esta pequeña plaza también tiene una historia muy personal.

Hace muchos años era un rincón descuidado, pobre y lleno de basura. Quien lo transformó en el pequeño jardín encantador que hoy vemos fue nuestro amigo John.

No nos veíamos muy a menudo. En una ocasión fuimos invitados a una magnífica fiesta por su cumpleaños. Le llevamos una cesta de ostras fresquísimas, y aquello le hizo una ilusión enorme. Las sirvieron inmediatamente. Los invitados abrían las conchas con entusiasmo y disfrutaban de aquel delicioso manjar marino.

Con John siempre era divertido. Solían reunirse allí sus amigos. Un banquero yugoslavo con su compañera, la hermosa Barbora. Ella siempre aparecía encantadoramente despeinada, con un aire ligeramente nervioso, inteligente y travieso…

De vez en cuando nos encontrábamos con John durante nuestros paseos o en casa de amigos comunes. Solo sabíamos que era británico, aunque alguien aclaró después que, en realidad, era escocés. Según nos contó una vez, había sido vicepresidente de British Airways. Había pasado prácticamente toda su vida viviendo en hoteles y recorriendo el mundo. Solo cuando ya tenía unos años encontró por fin un verdadero hogar.

Compró una acogedora casa colonial con patio en el corazón del Santo Domingo antiguo y la decoró con muchísimo gusto. Desde Italia llegaron una antigua carreta de madera y una enorme puerta tallada, con un complicado motivo artístico. Ambas piezas se convirtieron en el principal adorno del patio. Por cierto, los invitados dejaban sus regalos dentro de la vieja carreta. Muchos llevaron buenas botellas de vino, y aquella colección resultaba especialmente pintoresca.

John participaba en distintos proyectos relacionados con el deporte y la restauración, pero sobre todo le encantaba caminar por el barrio. Su casa estaba justo enfrente de esta plaza.

La restauración y el mantenimiento del pequeño parque los financiaba él mismo. Casi siempre podía verse allí al jardinero: regando las plantas, recogiendo hojas, moviendo cubos, desenrollando mangueras… Poco a poco, así fue naciendo este cuidado jardín lleno de flores.

Hoy John ya no está con nosotros…

Cada vez que pasamos junto a esta plaza, lo recordamos con cariño… y con gratitud por haber dejado este hermoso rincón.

Santo Domingo, Zona Colonial, monumento y plaza de Bartolomé de las Casas
Vista del jardín de John desde la Plaza Padre Billini.

Ubicación: Calle Arzobispo Meriño, esquina con Calle Padre Billini. Si desde esta pequeña plaza continúan caminando hacia el Malecón (que ya se distingue al final de la calle), encontrarán una agradable zona verde con pequeños monumentos, un antiguo fuerte y el enorme monumento dedicado precisamente a aquel defensor de los indígenas, Fray Antonio de Montesinos, cuyo memorable sermón cambió para siempre la vida de Bartolomé de las Casas.

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