Según la versión dominicana de la historia, fue precisamente el Padre Billini quien, en 1877, descubrió en la Catedral Primada los auténticos restos de Cristóbal Colón. Hasta entonces se creía que las cenizas del gran navegante habían sido trasladadas fuera del país y enterradas en Cuba… España, por su parte, sostiene oficialmente que la tumba de Colón se encuentra en su territorio, aunque su versión presenta algunas contradicciones… (Más adelante les contaremos la curiosa historia de los “viajes de Colón después de su muerte”.)

Tanto la plaza como la calle que se cruzan en este lugar llevan el nombre del Padre Billini (Plaza Padre Billini). La historia de esta plaza es realmente curiosa. Antiguamente aquí se levantaba la lujosa mansión colonial Casa de Garay, construida a comienzos del siglo XVI. Un largo y sonado pleito enfrentó a dos familias vecinas por la propiedad de la casa. Finalmente, el inmueble fue adjudicado a la familia vencedora. Pero, para demostrar que habían luchado por una cuestión de principios y no por interés económico… ordenaron demoler el histórico edificio. El terreno quedó vacío durante un tiempo. Más tarde fue adquirido por Damián Báez, hijo del presidente Buenaventura Báez, quien lo donó al Ayuntamiento. A finales del siglo XIX se creó aquí la plaza y se levantó el monumento dedicado al Padre Billini. Hoy es un rincón encantador de la Zona Colonial, con árboles frondosos, excelentes restaurantes y un agradable monumento en su centro.

INFORMACIÓN: Francisco Xavier Billini (1837-1890) fue un sacerdote católico, educador y filántropo dominicano del siglo XIX. Dedicó la mayor parte de su vida a ayudar a los pobres, los enfermos y los huérfanos, creando albergues, escuelas, hospitales, un periódico infantil y la primera biblioteca pública del país. Para financiar todas estas obras benéficas emitió acciones, organizó campañas de recaudación de fondos a través de los periódicos y puso en marcha un enorme bazar solidario, al que los ciudadanos llevaban de todo: desde joyas hasta juguetes infantiles. En la República Dominicana se considera que de estas iniciativas nació la idea de la Lotería Nacional. En su búsqueda de recursos para obras sociales, el Padre Billini sentó las bases de la futura lotería nacional. Gracias a sus gestiones, en la calle Santomé se abrió el primer hospital destinado a pacientes sin recursos, en un edificio que anteriormente había servido como prisión. Hoy ese centro lleva su nombre: Hospital Docente Padre Billini. Es un hospital universitario que sigue funcionando, aunque solo de manera parcial, ya que continúa inmerso en una extensa restauración.

NOTA. Si nos permitimos parafrasear una conocida idea de Kurt Vonnegut en su novela Cuna de gato, podríamos decir que… «Por mucho que las personas trabajen con buenas intenciones, al final siempre terminan creando armas». Algo parecido ocurrió con las loterías. Durante el siglo XIX, muchos países y ciudades las pusieron en marcha para financiar hospitales, escuelas y obras públicas. Sin embargo, aquellas nobles iniciativas acabaron transformándose poco a poco en un simple juego de azar. En la República Dominicana sucedió exactamente lo mismo. Hoy las loterías gozan de una enorme popularidad. Por todo el país verán pequeños quioscos y oficinas con el rótulo Banco; allí se venden boletos de lotería… La pasión por el juego continúa.

El monumento al Padre Billini suele atribuirse al escultor francés Ernest Guilbert, autor también del monumento a Cristóbal Colón situado en el Parque Colón.

El interesante museo al que nos dirigíamos se encuentra en el edificio de la esquina, justo al otro lado de la calle.
