En 1505 se fundó en Santo Domingo un monasterio de la Orden de San Francisco. Allí comenzaron a funcionar las primeras escuelas primarias del país. En ellas se enseñaba a leer, escribir, contar y los fundamentos de la fe católica (el catecismo). Estudiaban tanto los hijos de los colonos españoles como los indígenas taínos convertidos al cristianismo… Y a mediados del siglo XVI se construyó el Monasterio de San Francisco, al que fueron trasladadas las escuelas.

Junto al monasterio apareció también el primer sistema de abastecimiento de agua de la ciudad. Las investigaciones arqueológicas han demostrado que aquí existía una gran cisterna de piedra. Desde ella, el agua descendía por la ladera a través de tuberías de barro hacia las actuales calles Arzobispo Meriño, Isabel la Católica, la Catedral, el Parque Colón y el Alcázar de Colón… Los arqueólogos afirman que, además de este primitivo acueducto urbano, el agua en la Zona Colonial también se obtenía de los pozos que existían prácticamente en todas las casas. En el antiguo Santo Domingo se han encontrado sencillos mecanismos para sacar agua: sobre un eje de madera giraban cubos sujetos por cadenas o cuerdas. En aquellos tiempos eran los esclavos quienes hacían girar el mecanismo y sacaban el agua. Después llenaban cisternas y barriles domésticos, desde donde el agua llegaba por gravedad, a través de tuberías de barro, hasta las cocinas y los patios de servicio.

El pozo de la antigua residencia de los jesuitas… Una reconstrucción simpática, aunque bastante abstracta… Difícilmente serviría para sacar agua de verdad…
A lo largo de su historia, el monasterio fue destruido y saqueado en varias ocasiones. Cada vez volvía a levantarse. Pero el tiempo terminó imponiéndose. Hoy contemplamos unas ruinas majestuosas, protegidas por la UNESCO. Aún es posible distinguir claramente el conjunto formado por tres edificios: la gran iglesia, la capilla y el edificio del monasterio con su claustro.

INFORMACIÓN: Una capilla (del italiano cappella) es un pequeño espacio destinado a la oración dentro de la arquitectura católica y anglicana. También servía para custodiar reliquias o alojar al coro. Las capillas podían encontrarse dentro de una iglesia o construirse como pequeños edificios independientes.

INFORMACIÓN: Un claustro (del francés cloître, derivado del latín claustrum, «cerrado») es el patio interior de un monasterio católico, rodeado por galerías cubiertas. Es una característica típica de la arquitectura románica y gótica.

La entrada del monasterio se conserva magníficamente. El portal está decorado con un espléndido «cordón» franciscano tallado en piedra. (¿Recuerdan la Casa del Cordón que visitaron hace poco?). El gigantesco arco (véase la fotografía superior) era la entrada principal de la iglesia. En su interior, en distintas épocas, se celebraron bodas, conciertos y veladas de música clásica… En la actualidad, todo el conjunto vuelve a estar inmerso en un largo proceso de restauración…

INFORMACIÓN (de la historia dominicana): En uno de los monasterios franciscanos del país fue educado el legendario taíno Enriquillo. Tras ser bautizado en la fe cristiana recibió el nombre de Enriquillo. Era hijo de uno de los caciques taínos y quedó huérfano siendo muy pequeño. Cuando creció, fue entregado a un colono español bajo el sistema de encomienda, que obligaba a los indígenas a realizar trabajos forzados. Tras sufrir constantes abusos por parte de los españoles, en 1519 huyó a las inaccesibles montañas de Bahoruco, donde reunió numerosos grupos de taínos. Durante catorce años dirigió una guerra de guerrillas por la libertad de su pueblo. Los españoles jamás consiguieron derrotarlo… En 1533 se firmó un tratado oficial de paz entre Enriquillo y el representante del rey de España. A los indígenas de su pueblo se les concedieron la libertad, tierras y el derecho a gobernarse por sí mismos. Enriquillo murió en 1535… Hoy la República Dominicana honra a este héroe nacional y luchador por la libertad con numerosos monumentos. Su nombre también lo llevan el extraordinario Lago Enriquillo, una plaza y una calle de Santo Domingo.


Desde el portal con el cordón franciscano del Monasterio de San Francisco, bajen por la empinada calle Emiliano (Calle Emiliano). En el cruce, giren a la derecha por la calle Arzobispo Meriño. Siguiendo esa calle llegarán directamente al Parque Colón. Su punto de referencia será el alto edificio blanco del Antiguo Ayuntamiento con su torre del reloj. Es fácil reconocerlo: para los estándares de la Zona Colonial resulta bastante alto gracias a su campanario.
