Si continúan caminando por la calle Isabel la Católica, en el siguiente cruce con la calle Restauración deben girar a la izquierda y avanzar una cuadra más. Allí, justo en la esquina con la calle Arzobispo Meriño, encontrarán un excelente museo: el Museo Mundo del Ámbar.
El museo es privado. Fue inaugurado en 1996 por iniciativa de Don Jorge Caridad, fundador y presidente de una empresa dedicada al ámbar. Se considera que el Museo Mundo del Ámbar conserva una de las mayores colecciones de ámbar dominicano del mundo. Un guía, que también habla inglés, les mostrará una magnífica colección de ámbar en todos los colores y tonalidades imaginables. Les explicará cómo distinguir una pieza auténtica de una falsificación y los acompañará por una exposición llena de maravillas: mariposas, plantas e incluso un lagarto atrapados en el ámbar. También descubrirán cómo se extrae y en qué provincia del país se encuentra. Además, el museo ofrece diapositivas y videos temáticos.

INFORMACIÓN: El ámbar no es un mineral, sino un material orgánico amorfo. El ámbar dominicano es la resina fosilizada del árbol tropical extinguido Hymenaea protera (de la familia de las leguminosas, pariente lejano de las acacias). La resina brota cuando la corteza del árbol resulta dañada… Para transformarse en ámbar necesita entre 5 y 20 millones de años de polimerización. El ámbar es cálido al tacto, arde, se funde y se electriza al frotarlo. Es frágil, pero muy fácil de trabajar.

El ámbar dominicano posee una extraordinaria gama de colores, desde los transparentes tonos miel hasta los rarísimos matices azul verdoso. Bajo la luz directa del sol puede adquirir un intenso brillo azul neón, e incluso existen piezas casi negras. El color natural del ámbar depende de una combinación de factores geológicos, químicos y físicos. Por ejemplo, el barro y los sedimentos de los pantanos atrapados en la resina le aportan oscuridad desde el interior, mientras que la ausencia de oxígeno y de luz bajo tierra provoca el oscurecimiento químico de la propia resina. El ámbar blanco o lechoso contiene millones de diminutas burbujas de aire que dispersan la luz. La presencia de óxidos de hierro, pirita o materiales volcánicos puede teñirlo desde un amarillo dorado hasta un tono verdoso. Y si la antigua resina fue calentada por volcanes o incendios forestales, se formó una sustancia llamada perileno. Las moléculas de perileno absorben la luz ultravioleta y hacen que el ojo humano perciba el ámbar como de color azul…
La principal característica y la gran diferencia del ámbar dominicano es su extraordinaria transparencia. Además, con bastante frecuencia contiene fascinantes inclusiones: insectos prehistóricos y fragmentos de antiguas plantas perfectamente conservados en su interior.

Y presten también especial atención a la magnífica escalera que conduce hasta el museo.

En la planta baja, una elegante tienda ofrece exclusivas joyas de autor elaboradas con ámbar dominicano y larimar.

Los sabios de la Antigüedad atribuían al ámbar las propiedades de un amuleto protector, capaz de atraer la buena suerte y alejar los peligros. Y, según la tradición, esas cualidades se manifiestan con mayor fuerza cuando el ámbar se recibe como regalo…

Museo Mundo del Ámbar, Calle Arzobispo Meriño 452, esquina con la calle Restauración. Tel.: +1 809-682-3309. Horario: lunes a sábado (9:00-18:00). Domingo (9:00-13:00).
La entrada es de pago, pero muy económica. Si les ofrecen una visita guiada y quedan satisfechos, pueden —si así lo desean— dejar una propina personalmente al guía.
Ahora suban la cuesta por la calle Restauración.
