Presten ATENCIÓN. Es mejor que las mujeres embarazadas y los niños no vean esta sección. Los antiguos grabados de Theodor de Bry para el libro de Bartolomé de las Casas Brevísima relación de la destrucción de las Indias (en latín, Narratio regionum Indicarum) representan escenas de violencia. Relatan el trato cruel de los conquistadores españoles hacia los indígenas. Los grabados permiten comprender cómo se percibía en Europa la tragedia de los pueblos originarios del Caribe y de La Española…
«La Española» es el antiguo nombre español de la isla en la que se encuentra la República Dominicana. Fue la primera isla a la que llegaron y en la que se establecieron los colonos europeos durante la gran época de Colón. A los indígenas que habitaban la isla… aquello les trajo consecuencias muy, pero que muy terribles…

Lo sucedido se relata con detalle en el extenso libro Historia de las Indias. Fue escrito por un testigo presencial de aquellos acontecimientos: Bartolomé de las Casas. Llegó a la isla de La Española con la segunda expedición de Cristóbal Colón… En su época, el libro produjo el efecto de una bomba. El problema era que los españoles presentaban su llegada al hemisferio americano como una gran misión. Habían llevado la civilización a pueblos atrasados… Pero los testimonios de los participantes y de los testigos presenciales desmienten rotundamente aquella leyenda…

Basándose en lo que vio y vivió, Bartolomé de las Casas relata la conquista de las Indias. Fue una sucesión de guerras de invasión, el exterminio de la población originaria y el saqueo desenfrenado de las riquezas naturales. El libro Historia de las Indias está impregnado de una sincera compasión hacia los indígenas. Y resulta de un valor incalculable para los investigadores, ya que contiene una descripción detallada de la vida cotidiana de los indígenas, sus costumbres y su cultura.

Esto es lo que Las Casas dice sobre aquellos tiempos: «Solo puede atribuirse a la providencia divina… que, pese a estar [los indígenas taínos] completamente desarmados y a su extraordinaria mansedumbre natural… no les faltaba valor… Si hubieran tenido armas como las nuestras, caballos y arcabuces, no habría sido tan fácil exterminar a su pueblo y borrarlo de la faz de la tierra, como hicimos nosotros…»

Y también de la misma obra: «En La Española había cinco grandes pueblos indígenas, gobernados por cinco poderosos caciques… Uno de aquellos pueblos se llamaba Xaragua. Era una especie de centro de toda la isla. Los indígenas de Xaragua eran la aristocracia. Eran célebres por su belleza, su cultura, su forma de hablar cortés y refinada, su nobleza y su generosidad. Su gobernante era Behechio, y tenía una hermana llamada Anacaona [viuda del cacique Caonabo, muerto a causa de la traición de los españoles]. Ambos prestaron grandes servicios a los reyes de Castilla…
Después de la muerte de Behechio, Anacaona se convirtió en gobernante. El gobernador de la isla [Nicolás de Ovando] llegó allí con su ejército: 60 jinetes y 300 soldados de infantería… Acudieron a la llamada de aquel gobernador 300 caciques [jefes]. Él engañó a aquellos desdichados para que entraran en una choza de paja, y después ordenó incendiarla. Todos murieron quemados vivos. A todos los demás los mataron a espada, mientras que a la señora Anacaona, ¡para rendirle un honor especial, la ahorcaron!…» (La traducción es bastante libre, pero transmite correctamente toda la tragedia de la situación de los indígenas taínos). Estos acontecimientos de la historia dominicana se conocen como la «Matanza de Xaragua» de 1503.

Se considera que, incluso después de ser capturada, Anacaona respondió en verso a todo lo sucedido: «Los asesinatos no generan respeto, y la tragedia vivida no limpia el honor. Construyamos un puente de amor, para que nuestros enemigos lo atraviesen y dejen sobre él las huellas de sus talones…»
Los indígenas intentaron huir de aquellas atrocidades nunca vistas, pero el gobernador ordenó capturarlos a todos y convertirlos en esclavos… Por aquel entonces, el Reino de Higüey, en La Española, estaba gobernado por una anciana reina, la señora Higuanamá. A ella también la ahorcaron después… Así fue como en la isla de la actual República Dominicana prácticamente no quedó ninguno de sus habitantes originarios… Así fueron las cosas…
