En la República Dominicana, la policía es amable y educada. Muchas personas que han visitado el país describen su impresión de una manera muy simpática: los policías dominicanos son muy humanos. Aquí los agentes le sonríen, intentan ayudarle y no molestan sin motivo.
En el país existen varios cuerpos policiales. La Policía de Tránsito regula la circulación de los vehículos. La Policía Nacional (Policía Nacional) se ocupa de la seguridad de toda la población. Y para proteger y asistir a quienes llegan al país como visitantes, existe la atenta Policía Turística — POLITUR. Es una unidad especial que trabaja en las zonas turísticas, las playas y los principales lugares de interés. Si durante su viaje surge algún problema, lo mejor es acudir precisamente a los agentes de POLITUR. Están acostumbrados a tratar con extranjeros y suelen saber cómo resolver las situaciones con mayor rapidez.

CONSEJO: Si desea fotografiar a policías o militares, recuerde pedirles permiso antes de tomar la fotografía. Es una pequeña formalidad, sencilla y correcta.
Hay otro detalle muy curioso. Los policías (al igual que los militares) en la República Dominicana no participan en las elecciones políticas del país. Probablemente, para evitar tentaciones políticas dentro de una estructura donde los rangos inferiores obedecen a los superiores. Así, la policía, las fuerzas armadas y la política permanecen en esferas completamente separadas. Este principio está recogido en la Constitución del país. La República Dominicana ha vivido demasiados golpes de Estado y dictaduras a lo largo de su historia, por lo que se creó este mecanismo de protección. Los miembros de las fuerzas del orden están obligados a mantener la neutralidad política. No pueden ser elegidos para cargos públicos ni tienen derecho al voto… Y, al parecer, es un caso prácticamente único en el mundo.
La madre de uno de nuestros amigos dominicanos alcanzó el rango de Mayor en la Policía Dominicana. ¡Y eso, a pesar de haber criado nueve hijos! Al verla —una señora mayor encantadora, siempre sonriente y muy bien arreglada— era difícil imaginar que había dedicado tantos años al servicio policial, que había criado una familia tan numerosa y que se había casado seis veces.
En una ocasión, durante una conversación, nos reveló su propia fórmula para la felicidad familiar: «Si amas a un hombre y tiene dinero… hay que casarse con él». Ella es católica.
En la calle peatonal Calle El Conde, en el centro de Santo Domingo, está prohibido circular incluso en motocicleta. Hace más de diez años era posible ver a los agentes de POLITUR patrullando la calle de pie sobre unas asombrosas “carrozas” de dos ruedas, con un alto manillar vertical.



