En otro tiempo, este edificio fue el Convento de San Ignacio de Loyola, perteneciente a los jesuitas, junto con su iglesia, construida durante la época colonial.

Por decreto del rey español Carlos III, los jesuitas fueron expulsados en 1767 de todos los dominios españoles, incluida la colonia de Santo Domingo. La explicación oficial era que la Orden de los Jesuitas representaba una amenaza para el poder de la Corona… El tesoro real, por su parte, se enriqueció con los bienes confiscados a los jesuitas…

Tras la expulsión de los jesuitas, el edificio de la iglesia sirvió durante muchos años como almacén de tabaco. Más tarde, la Sociedad de Amigos de la Literatura instaló allí el primer teatro dominicano. Después funcionó un segundo teatro. Más adelante el edificio fue ocupado por distintas oficinas gubernamentales… Y fue precisamente en esta antigua iglesia donde, en la década de 1950, se creó el Panteón Nacional.

Por orden del dictador dominicano Trujillo, el edificio fue sometido a una enorme restauración. Sin escatimar mármol, se levantaron monumentales sepulcros dedicados a los héroes nacionales. Y la tumba más lujosa de todas estaba destinada al propio Trujillo… Sin embargo, debido a la sangrienta represión que marcó su gobierno, finalmente no fue enterrado allí…


Impresiona la magnificencia de la enorme lámpara de araña de bronce… Fue un regalo del dictador español Francisco Franco al dictador dominicano Rafael Trujillo.

En el Panteón Nacional descansan los héroes de la independencia del país y destacadas figuras de la cultura dominicana, entre ellas importantes escritores y políticos. Desde 1990, el Panteón forma parte del conjunto declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Calle de Las Damas. Tel. (809) 682-0185. Abierto: martes a domingo, de 9:00 a. m. a 5:00 p. m. Entrada gratuita.
REFERENCIA: Para quienes deseen conocer más sobre la época del gobierno de Trujillo… Si atraviesan el pequeño jardín situado junto al Panteón, a la izquierda encontrarán un pequeño museo histórico dedicado precisamente a esos años. Es muy fácil localizarlo. A ambos lados de la entrada cuelgan grandes paneles fotográficos. En uno aparece el sereno rostro del propio Trujillo. En el otro, una fotografía de una ejecución en la silla eléctrica.
El rostro del hombre condenado refleja un horror absolutamente auténtico. Sus ojos desorbitados están llenos de miedo y desesperación… En la primera sala del museo se exhibe precisamente el aparato utilizado para las ejecuciones. Sobre él descansan látigos y azotes empleados durante las torturas e interrogatorios. El resto de la exposición está compuesto principalmente por fotografías y documentos que narran este período de la historia dominicana.
Fundación Testimonio, calle Isabel la Católica, 161-B. Muy cerca del Parque Colón. Tel. (809) 688-5340. Abierto: lunes a viernes, de 9:00 a. m. a 4:00 p. m. Entrada gratuita.
